Entrevista a Pepe Giménez

Entrevista a Pepe Giménez

Catalina de Erauso | Entrevista a Pepe Giménez

Se llama Pepe Giménez Alcover y es abogado socio del bufete Grupo Gispert, Abogados y Economistas, al que pertenece desde hace más de 25 años y donde, en la actualidad, lidera el Departamento de Derecho Bancario y del Consumo, una Sección integrada por más 24 profesionales.

Está colegiado en el ICAB desde el año 1981, por lo que cuenta con más de 35 años de experiencia como abogado ejerciente. Licenciado por la Universidad de Barcelona en 1980, en ese mismo año se incorporó al despacho de los Procuradores Anzizu y Barba. Posteriormente, fue letrado del Real Canal Infanta Doña Luisa Carlota de Borbón durante 14 años y se dedicó al ejercicio de la profesión en su despacho profesional Giménez-Añoveros, compaginando dichas actividades con la docencia como profesor de Derecho Internacional en la INEDE hasta su incorporación al Grupo Gispert.

 Las protestas ciudadanas

 

  1. Entre los años 2008-2011 se dieron numerosas protestas ciudadanas a nivel global ¿Se protestaba en todo el mundo para exigir las mismas cosas?

En realidad, a principios de octubre de 2008, con la quiebra de Lehman Brothers, explotó la burbuja inmobiliaria en todo el mundo; Apareció el problema de las sub-prime norteamericanas, como punta del iceberg del gran juego de “la pirámide” al que se había estado jugando desde inicio del Siglo. Se abusó de la vivienda como recurso de inversión, llegó el boom inmobiliario y con él, la concesión de créditos sin límite y con ello a cada venta aumentaba el préstamo, hasta que se cerró el grifo, los últimos adquirentes no encontraron dónde colocar los inmuebles y tuvieron que quedarse con ellos habiendo pagado dos y tres veces su valor de mercado. Muchos hicieron mucho dinero, pero al final, como en “la pirámide” quien no encontró nuevo comprador pagó la fiesta de todos, dejó todos sus ahorros e incluso algunos su propia vida en ello.

Frente a tal situación, la población tomó conciencia de la falta de regulación de la economía global y de la necesidad de exigir medidas y empoderarse frente a un sistema capitalista sin regulación. En cada Estado o cada país se solicitaron cosas distintas, pero todos tenían un denominador común: un mayor empoderamiento de la ciudadanía, una necesidad de mayor regulación de los procesos económicos y la consecución de mayores niveles de democracia.

 

  1. ¿Qué explicación sociológica tiene que en Islandia se encarcelase a los banqueros y que en España se socializasen las pérdidas de bancos cuyas cúpulas quebraron?

No tengo muy estudiado el modelo islandés, pero creo que ha sido posible, precisamente, por su mayor desvinculación del sistema económico y bancario mundial que le ha permitido la toma de medidas contrarias al empeño de Bruselas y el BCE de defender al sistema bancario y financiero. No se trata de que ellos sean Robin Hood y nosotros siervos de la banca.

Islandia se pudo permitir no solo encarcelar a algunos de los banqueros de los 4 pequeños bancos del país, sino que nacionalizó los tres mayores y dejó de pagar la deuda votando, en referéndum y en contra de la decisión de su propio Parlamento, el impago de indemnizaciones de más de 4.000 millones de euros que exigían, por ejemplo, Reino Unido y Holanda por la quiebra de sus bancos.

Parece evidente que los Bancos islandeses eran suficientemente pequeños para poder quebrar y ser nacionalizados mientras que los bancos españoles son excesivamente sistémicos para permitir su descalabro sin llevarse tras ellos la economía de la Unión Europea.

Islandia necesitó, en el mes de octubre de 2.008, que el FMI le prestara 1.875 millones de euros para acabar con su crisis bancaria, mientras que, en España, los fondos empleados en el proceso de reestructuración bancaria se calculan en más de 60.000 millones de euros según el Tribunal de Cuentas y, a día de hoy, la total aportación pública a la Banca española ha ascendido a más de 120.000 millones de euros, teniendo en cuenta intervenciones, préstamos y avales.

Por lo tanto, el hecho de que en Islandia se encarcelase a los banqueros mientras que en España se socializaron las pérdidas de los bancos cuyas cúpulas quebraron no creo que responda tanto a algún tipo de explicación sociológica sino a una mera cuestión del volumen económico: el problema de España era sesenta o setenta veces mayor que el de Islandia.

Mientras el caso español implicaba un problema sistémico, la crisis islandesa, para la economía global, nunca pasó de ser un pequeño problema coyuntural.

Burbuja inmobiliaria y bancos

 

  1. Explíqueme con palabras y ejemplos sencillos en qué consiste la especulación inmobiliaria y a partir de qué momento puede ser perniciosa para una economía.

Desde que el mundo es mundo, ser propietario ha sido una legítima aspiración de las personas. El agricultor aspira a poseer sus tierras, el tendero su local y el ciudadano su vivienda, pero como eso no estaba al alcance de todos, el derecho encontró la forma de solucionarlo mediante otras figuras jurídicas como la aparcería o el arrendamiento, pero tanto una como otra debían implicar, necesariamente, seguridad jurídica y estabilidad en el tiempo.

Desde la edad media y hasta la crisis de 2.008 ningún propietario había perdido dinero al invertirlo en inmuebles, salvo puntuales momentos de falta de liquidez (crac del 29), y la gente podía alquilar sus casas a un precio asequible y estable; muchos de nuestros abuelos vivieron siempre en la misma casa y pagando el mismo alquiler, tenían seguridad y estabilidad con contratos de arrendamiento indefinido.

Por otra parte, el acceso al préstamo era muy limitado y, sobre todo, muy caro: mi generación, en los años 70 y 80, ha visto y pagado préstamos hipotecarios que se concedían al 16 y al 18% de interés ordinario anual frente al 1 o 3% de la actualidad.

Con la derogación de la antigua ley de arrendamientos urbanos y la prórroga forzosa y la nueva regulación del arrendamiento a favor de los propietarios desapareció esa seguridad que otorgaba el arrendamiento y ello combinado, por una parte, con la aparición de un crédito fácil, barato y respaldado simplemente con la vivienda adquirida y, por otra parte, una fuerte maquinaria propagandística institucional, hicieron creer a la población que era mejor pagar una cuota hipotecaria mensual que una renta mensual en un arrendamiento. Inculcaron en la población la falsa idea de que arrendar casa es “tirar el dinero” mientras que hipotecarse era “invertir en ladrillo”.

Cuestiones de macroeconomía pesaron más que la microeconomía y potenciar el crecimiento del PIB o los grandes resultados de las entidades bancarias en la concesión de créditos fue mas importante que preocuparse de cómo se iban a pagar esos préstamos utilizados para comprar inmuebles por un valor muy superior al real del mercado; y esos errores conceptuales inculcados en la sociedad generaron una inflación que creció como una bola de nieve ladera abajo y a su vez la propia especulación dio lugar a una mayor especulación.            La subida de precios de los inmuebles no llevó a la gente a retraerse sino todo lo contrario; los padres impulsaban a sus hijos a meterse en el mercado inmobiliario pensando que siempre habría quien recomprara el piso si las cosas fueran mal, pero llegó la crisis y desaparecieron los compradores, desinflándose el soufflé y pillando a todos los que habían cambiado de vivienda.

  1. En el Reino Unido, todo el mundo especula con la propiedad inmobiliaria, ¿cómo se mantiene esta dinámica sin que ocurra una burbuja inmobiliaria cada cierto tiempo?

La especulación inmobiliaria no es nada perverso o nocivo en sí mismo sino algo normal y acorde a las aspiraciones del ser humano y la experiencia permitía suponer que todo el mundo que comprara un inmueble, con el tiempo lo conseguía vender por un precio superior y ganando con la inversión, siempre que no se dieran, como se han dado, otras circunstancias propiamente ajenas al mercado del ladrillo.

Si a una normal especulación inmobiliaria no le sumas la desregularización del arrendamiento, la liberalización de la calificación del terreno, la concesión de créditos irresponsables y la gran campaña de publicidad que se realizó en España para generar la venta de casas, no debiera haber ningún problema ni generarse ninguna burbuja; el mercado se regula solo si no recibe esos determinados y perniciosos inputs.

  1. Cuando uno decide comprarse una lavadora está semanas comparando productos y condiciones, ¿por qué no hace lo mismo cuando va a pedir un crédito?

Todo radica un poco en lo mismo y es esa sensación de que se podía comprar arriesgando solo el propio valor del inmueble. Precisamente la idea de que las casa no bajan de precio llevó al subconsciente colectivo la peregrina idea de que uno podía comprar e hipotecar su vivienda como si tuviera una cláusula de dación en pago (si no puedo pagar, les entrego la casa y adiós).

Pensemos qué pasaría si eso se llevara al terreno de la compra de una lavadora o de un coche: si pudieras llevarte la lavadora y, en caso de no poder pagar la letra, simplemente la tienda pasara a recogerte el electrodoméstico, si compráramos un coche y al no poder pagarlo simplemente tuviéramos que llevarlo al concesionario y decir, lo siento, no puedo pagar, ¿tardaríamos semanas en decidirnos?

Uno sabe que si te llevas una lavadora la pagarás funcione o se te estropee, que la pagarás, aunque salgan modelos mucho mejores y que, si no la pagas, te embargarán el sueldo hasta que esté totalmente pagada y con intereses, mientras que si lo que se compra es un piso fácilmente podrá devolverlo sin mas consecuencias. Lo tengo, lo uso y si puedo pagarlo será mío y si no puedo pues o lo venderé por más valor del pagado o se lo quedará el banco y es como si hubiera pagado un alquiler un poco más caro tal vez.

Esas circunstancias no se dan en la compra de un coche, por ejemplo, donde la gente sabe que solo por matricularlo y salir del concesionario el bien ha perdido el 50% de su valor.

Los bancos y la ética

  1. Los clientes eligen los bancos y cajas de ahorros cercanas a sus viviendas por comodidad porque las condiciones no varían mucho. Ahora bien, si un cliente quiere elegir un banco en donde el director no gane un millón de euros anuales o más, ¿tiene a día de hoy informaciones sobre los salarios de la cúpula bancaria para poder elegir en base a este dato?

Si hablamos de los directores de las sucursales, desde luego, ninguno gana esas cantidades; si hablamos de los directores de las grandes corporaciones bancarias, pudiera ser, aunque no veo la relevancia que pueda tener lo que gana el fabricante con lo que interesa un producto. Nunca he conocido a nadie que no se compre un teléfono o un ordenador por lo que puedan ganar anualmente los dueños de Apple o de Microsoft.

Por ello considero que ningún cliente debiera elegir, para su hipoteca, un banco u otro en función de lo que gane el director; y, además, creo que no debe existir información sobre los salarios de la cúpula bancaria ya que ello corresponde al terreno privado y son datos que deben protegerse.

Los clientes debieran elegir sus bancos no por proximidad a sus viviendas, ni por comodidad, ni por lo que ganan o dejan de ganar otros, sino por las condiciones del préstamo que ofrecen, condiciones que si varían mucho de una entidad a otra como bien saben hoy todos los consumidores.

No es lo mismo un préstamo referenciado al Euribor mas un diferencial del 0,5, que hoy significa pagar un 0,31% de interés anual, que otro referenciado al IRPH entidades más un diferencial del 2%, que hoy significa pagar 3,9 de interés anual. Sobre 100.000€ de crédito, en el primero pagarías 310€ al año de intereses (26 €/mes) mientras que en el segundo pagarías 3.900€ de intereses anuales (325€/mes).

  1. Como cliente sé que si un directivo gana 1.000.000 de euros eso es 50 veces lo que gana un empleado de la categoría más baja. Y sé que parte del negocio que hacen conmigo es para pagar esos salarios exorbitantes de la cúpula. ¿Sería una buena idea establecer un código de transparencia de la banca para que el cliente pueda elegir un banco en base a los salarios que cobran sus directivos?

No la entiendo. ¿Usted deja de comprar en el Corte Ingles o en Amazon por el hecho de que sus dueños ganen mucho dinero? ¿Usted pregunta lo que gana el director de Seat y el de Porche para decidir si comprarse uno u otro coche? ¿En que afecta ello al producto deseado y a su economía familiar?

Personalmente no creo que esos datos deban ser públicos, ni los de los directivos bancarios ni los de ningún tipo de empresa. Tampoco comparto ese concepto de trabajar con los que cobren menos o no hacer negocio con los que más cobren; nadie compra una lavadora o un coche en base a esos criterios salariales del fabricante.

En consecuencia, un código ético de ese estilo, un código de transparencia salarial de la banca me parecería una absoluta burla comercial y populista y otra forma de engañar de nuevo a los consumidores, poniendo el foco y la importancia sobre lo que carece absolutamente de consecuencias y no tiene la menor relevancia para la economía del cliente, en lugar de explicar lo que realmente estás adquiriendo.

Los préstamos se deben elegir en base al salario propio y a nuestras propias posibilidades y el cliente solo debe elegir un banco u otro en función del producto que éste le ofrezca, cobren lo que cobren sus directivos.

Si bajándome a mí un 0,1% de interés le suben el sueldo al director, eso es bueno para mí como cliente y también para el director; si bajándole un 10% el sueldo al director a mi me suben el 0,1€ el tipo de interés, la medida también es mala para el cliente, aunque sea peor para el director. No seamos demagogos.

  1. ¿Sería buena idea mejorar la redacción de los contratos para que los clientes pudiesen entender lo que firman, por ejemplo, cuando firman un crédito hipotecario?

Mejorar la redacción de los contratos no es solo una buena idea sino una obligación de las entidades bancarias por exigencias del derecho europeo, como han podido comprobar en los últimos tiempos. Toda la base de la jurisprudencia sobre cláusulas abusivas, desde la clausula suelo hasta la multidivisa, radica en el control de inclusión, es decir, no solo que las clausulas deben poderse leer y comprenderse gramaticalmente, sino que las entidades han de probar que el consumidor entendió correctamente lo que esa determinada clausula significaba, jurídica y económicamente en el desarrollo de su contrato.

Personalmente, encuentro a faltar un registro de cláusulas positivas. Existe ya un registro de cláusulas que han sido declaradas abusivas y no pueden utilizarse, pero sería conveniente otro en el que constaran las redacciones correctas.

Y en este punto no quiero dejar de hacer mención al vergonzoso papel del Notariado español, que a lo largo de estos años ha puesto de manifiesto que su única actuación en las escrituras de hipoteca ha sido la presencia en las firmas, como un mero pasmarote, y la emisión de facturas, habiendo prescindido total y absolutamente del papel de funcionario público del Estado que debe proporcionar a los ciudadanos la seguridad jurídica que promete la Constitución en su artículo 9º en el ámbito del tráfico jurídico extrajudicial. Quien debiera haber ejercido como un profesional cercano e imparcial que ayuda a los consumidores, asesorándoles y garantizando que su contrato o negocio esté ajustado a la más estricta legalidad, quien debiera haber sido garantía de legitimidad y seguridad tanto para los particulares como para el Estado, solo ha ejercido de mecanógrafo sobre minutas redactadas por las entidades bancarias y, muchas veces, incomprensibles para los propios Notarios. A mi juicio, han demostrado, conjuntamente, no estar a la altura de su propia profesión.

  1. Cuando los bancos nos venden productos financieros juegan con ventaja porque sólo nos informan de ciertas cuestiones en base a las cuales los clientes optamos por la compra. Se ha visto que muchos fondos de inversión y de pensiones son, en lenguaje paladino, un timo. ¿Siguen los clientes confiando en el buen hacer de los bancos? ¿Se han notado cambios en el volumen de negocio?

El vendedor de cualquier producto siempre juega con ventaja y solo informa de las bondades de su producto y omite, en lo posible, los defectos; por eso nadie adquiere los productos solo por lo que le indique un vendedor ni hace depender su economía de un charlatán de feria. Cuando tiene intención de hacer una compra, pregunta, se asesora e incluso contrata a profesionales que le indiquen cual es el producto más apropiado a sus necesidades. Pero sorprendentemente eso no pasa con las entidades bancarias donde parece que nada nos juguemos, donde toda la confianza se deposita en el director de la sucursal o en su palabrería y la gente llega a adquirir lo que no entiende.

Eso es producto de la total incultura económica de nuestro país. Para mi la asignatura de economía debiera darse a lo largo de toda la educación ya que no hay otro factor mas importante en la vida del hombre que la economía. Pero mientras no se logre esa educación económica de la población, mi consejo es que la gente se asesore, que visite al abogado antes de hipotecarse durante treinta años y que tenga a su lado a una persona de confianza que vele por sus derechos y por su conveniencia. Los abogados contratados antes de cerrar los acuerdos acostumbran a ser el dinero mejor invertido, aunque es el que menos luce.

Pero sea como sea la gente parece que no ha aprendido y sigue confiando en el director de su sucursal para inversiones e hipotecas.

Por último, no comparto esa idea de que los fondos de inversión y de pensiones sean un timo. La crisis inmobiliaria ha cogido desprevenida a toda la comunidad internacional desde los consumidores a los grandes bancos y fondos de inversión que se habían refugiado también en la rentabilidad del ladrillo y, como a todos, la explosión de la burbuja les ha afectado: muchos consumidores se han visto lanzados de sus casas, muchos bancos han tenido que ser rescatados o absorbidos por otros y muchos fondos han quebrado al perder sus depósitos en inmuebles. Pero eso no convierte a los fondos de pensiones o de inversión en timos sino en algo que entraña, necesariamente un riesgo de pérdidas.

Si quieres tener tu dinero seguro ponlo a plazo fijo en una entidad solvente que te garantizará su devolución, eso sí, sin ganancias; si buscas ganancias has de asumir riesgos y, lógicamente, a mayores ganancias mayores riesgos. Eso es lo que debe tener en cuenta el inversor, bien teniendo cultura económica, bien buscando asesoramiento externo de abogados y economistas.

  1. Si el objetivo de los grandes bancos es incrementar los beneficios cada año, ¿cómo se puede alcanzar este objetivo ante el gran reto tecnológico que absorberá puestos de trabajo y mermará la capacidad de consumo de amplias franjas de la población?

El objetivo de toda empresa es incrementar los beneficios año tras año y poco influye en ello los retos tecnológicos. Es evidente que los avances de la revolución informática permiten llegar a muchos más reducir las tramitaciones, etc… todo son ventajas.

No podemos considerar que el gran reto tecnológico es pernicioso ni que absorberá puestos de trabajo y mermará la capacidad de consumo de amplias franjas de la población. Esa es una visión a muy corto plazo y me recuerda a quienes lanzaban las mismas predicciones ante la revolución industrial, pero dígame usted si la capacidad de consumo de la población es hoy mayor o menor que antes del trabajo en fábricas y con maquinaria que “absorbió puestos de trabajo”.

Tengamos un poco de confianza en estas épocas de cambio radical y pronto veremos la aparición de múltiples nuevos trabajos, desconocidos hasta ahora, y que reactivaran la economía y la capacidad de consumo de la sociedad.

  1. Si el dinero no se pierde, sino que sólo cambia de propietario, ¿cómo explica las desigualdades crecientes a nivel mundial? Explíquenos esta cuestión en términos de informaciones privilegiadas que manejan determinadas élites.

Ciertamente el dinero cambia de propietario y, por ello, es susceptible de acumulación en unas pocas manos, no tanto por efecto de informaciones privilegiadas, aunque en ciertos casos se producen, sino por efecto de una regla general del comercio, lo que en Catalunya llaman “compra a l’engros” frente a la “compra al detall”.

La gente ha perdido sus casas y con ellas todos los ahorros de sus vidas, pero esas casas no se han desintegrado, sino que se han acumulado en entidades bancarias y éstas, tras empaquetarlas, las venden a los llamados fondos buitres.

Por ejemplo, una casa tiene un valor de mil, pero una hipoteca de 500; el propietario no puede pagar la hipoteca y pierde mil, pero el banco la adquiere por esos 500. Y no una, cientos, miles de casas. El negocio parece muy bueno para los bancos, pero éstos trabajan con dinero, no con ladrillos y como no están dispuestos a montar una inmobiliaria que venda las casas una a una o las alquile -eso es un negocio distinto a la banca- con el fin de recuperar los 500 que no recuperaron en billetes, empaquetan esos miles de casas y las venden de forma conjunta a quien tenga capacidad económica para comprar todas las casas a la vez y eso elimina al ciudadano de a pie y exige que sean los más ricos quienes, a su vez, acumulen mayor riqueza.

El resultado final son miles de consumidores que han perdido su vivienda y con ella todos sus ahorros y un fondo que ha adquirido todas esas viviendas por un precio muy inferior al de mercado y que se dedican a sacarle el rendimiento a los inmuebles.

Normalmente la información es pública, las ofertas se lanzan al mercado, y se genera una oferta y una demanda; el problema es que son ofertas de mucho importe a las que no puede acceder el ciudadano ya que los patrimonios personales normalmente no alcanzan a poder cubrir el volumen de las operaciones, pero la mayoría de estas operaciones pasan meses en el mercado antes de encontrar comprador.

Pero la venta de inmuebles por parte de las entidades bancarias no ha sido tanto por su voluntad como por imposición del Banco de España que advirtió de que el volumen de activos deteriorados sigue siendo elevado algo que inquieta al BCE y penaliza al sector en bolsa. En concreto, los activos problemáticos de la banca española sumaban 152.000 millones a finales de 2017, un volumen muy elevado pero un 46 % inferior que los 280.000 millones de diciembre de 2013.

Y así se han producido las grandes ventas: por ejemplo, el fondo de inversión norteamericano Waterfall negoció públicamente la compra de 200 millones de euros en hipotecas impagadas de Liberbank. Por el ‘Proyecto Vermont’, de BBVA, que era una cartera de crédito promotor avalado con viviendas nuevas construidas y valorada en casi 100 millones de euros negociaron OAK Hill Advisor, una compañía de inversión especializada en inversiones arriesgadas en EEUU y Europa, Fortress un fondo de inversión de origen norteamericano, y la británica AnaCap, especializada en invertir en negocios con dificultades en Europa, lo que demuestra la inexistencia de información privilegiada.

Lo mismo ha pasado con otros proyectos BBVA como el Proyecto Boston (160.000 m2 de oficinas en Madrid, Barcelona o Valencia) por unos 180 millones de euros, o el Proyecto Detroit (compuesto por 441 inmuebles. naves y suelo industrial) o el Proyecto Buffalo que incluía cerca de 4.000 pisos valorados entre 300 y 400 millones de euros. El ‘Proyecto Tour’, de Bankia, constaba de 1.800 inmuebles entre los que había viviendas terminadas, suelo, locales comerciales, activos industriales y hoteles, por un valor de 166 millones de euros. También BBVA vendió a Cerberus el 80% de su cartera inmobiliaria por 4.000 millones y Santander puso a la venta un paquete de 3.000 millones en inmuebles embargados. Recientemente Testa ha adquirido 1.329 viviendas a inmobiliaria de CaixaBank por 207 millones, y actualmente el Banco Santander tiene 6.000 millones en activos tóxicos para vender durante 2018 o Bankia preveé en su plan estratégico 2018-2020 vender 2.900 millones anuales de activos problemáticos.

Por tanto, los posibles adquirentes de esas carteras de cientos o miles de inmuebles solo pueden ser grandes inversores internacionales como Cerberus, Oaktree, Blackstone, o Bain Capital (Sankaty), que pueden permitirse invertir cientos de millones y montar, además, toda una empresa que los sanee y los comercialice de forma individualizada.

Pero no nos llamemos a engaño. Por lo general, esos gigantes de la inversión no tienen un dueño concreto, sino que, precisamente por ser fondos de inversión, pertenecen a muchos pequeños ahorradores de todo el planeta que invierten sus ahorros en esos fondos de inversión, los mismos que hace un rato usted me preguntaba si eran “un timo”.

Desconfianza en el entramado bancario

 

  1. ¿Cómo interpreta el hecho de que algunos bancos condonen las deudas que habían contraído determinados partidos políticos?

Eso no podría ser calificado más que de corrupción evidente; pero tengo la sensación que no es eso lo que sucede ya que los bancos no acostumbran a condonar esas deudas a los partidos sino más bien las dejan de reclamar, pero las mantienen en stand-by como una espada de Damocles y ello les permitiría, llegado el caso, utilizarlos como medio de presión. Ahora bien, eso es una mera sensación personal y no tengo prueba alguna para afirmarlo.

  1. Si un empleado de banca considera que el producto que está vendiendo es un timo, ¿cómo debe actuar? ¿Debe hacer lo que le mandan sus superiores para alcanzar la cota de ventas?

La obediencia debida nunca me ha parecido una eximente ni en el ejército, ya ni le cuento en el comercio o en la banca. En la vida uno debe actuar siempre de acuerdo a su conciencia, por encima de todo y si a alguien le exigieran timar en su trabajo y no quiere ser un timador tiene dos opciones para mí: plantarle cara a su jefe y negarse o denunciarlo e irse a casa.

  1. Cuando la gente dice que si pudiese guardaría el dinero en un calcetín, ¿cómo interpreta este síntoma?

Y si yo pudiera, guardaría el tiempo en una cajita para no perderlo, pero no puedo.

A mi juicio la Banca es un avance de la civilización y su generalización un logro de la sociedad que pone ese instrumento en manos de todo el mundo y no en manos de los poderosos como fue en un principio.

Quien quiere guardar su dinero en un calcetín o bajo el colchón es evidente que no sabe nada de economía, pero pese a su desconfianza, seguirá cobrando la nómina por el banco y seguirá pagando los recibos por el banco y seguirá pidiendo restamos y solicitando hipotecas, etc….

  1. ¿Por dónde va a reventar el capitalismo salvaje la próxima vez?

Si yo supiera eso sería de los hombres más ricos del planeta. No lo sé, no tengo ni idea, pero no dude que sucederá. No tenemos conciencia, pero el capitalismo revienta constantemente y esa es su forma de crecer y mantenerse. Si nos fijamos es constante la explosión de una u otra rama del capitalismo, enlazamos una crisis económico-financiera con otra, lo que sucede es que ya prácticamente ni son noticia.

Desde el crac del 29 y la llamada Gran Depresión de 1930 no hemos parado, aunque nadie recuerde ni la crisis de 1.971 provocada por el fin del sistema de patrón oro, o la crisis del petróleo de 1.973 o la ocasionada por la revolución iraní de 1.979 y posterior guerra de Irán e Irak. En 1987 pasamos por el Lunes Negro cuando el índice Dow Jones se desplomó 508 puntos (-22,6%), y arrastró a las bolsas europeas y japonesas. En 1994 fue la crisis del peso mexicano, en 1997 la llamada Crisis de Asia, al año siguiente 1998 Rusia colapsó su sistema bancario nacional, con una suspensión parcial de pagos internacionales; en el 2000 llegó la crisis de las puntocom en el sector de internet y de las telecomunicaciones y un importante agujero en las cuentas de las empresas de capital riesgo y un año después los atentados del 11-S y la crisis argentina. En 2007 al 2010 llegó otra Gran Recesión y el de una enorme burbuja inmobiliaria en Estados Unidos, (hipotecas subprime) lo que causó cientos de miles de millones de dólares en pérdidas a los inversores y un programa de rescate financiero dotado con 700.000 millones de dólares y un plan de estímulo de otros 787.000 millones de dólares para revitalizar la economía.

En 2009-2010 llegó la crisis de la deuda en Europa, la intervención de Grecia y los programas de ayuda para evitar una extensión de la crisis a Portugal, España, Irlanda e Italia y, acto seguido, en 2010 se inició una guerra de divisas y desequilibrios mundiales que requirió una inyección de dinero en el sistema, incluyendo un programa de compra de bonos por valor de 600.000 millones de dólares.

En definitiva, le reitero que no tengo ni idea, pero no dude que el capitalismo volverá a reventar, porque la regulación siempre va por detrás de las novedosas formas de hacer y acumular dinero.